“Este juego, por su reciedumbre y velocidad, exige a los que lo practican, un alto grado de cultura deportiva y el cumplimiento estricto de sus reglas.”
“Sólo así será un placer; pero dejará de serlo si se cometen contínuas faltas o discusiones que desvirtúen la cordialidad propia de jinetes, que es la que debe reinar entre los jugadores…” – Así rezan las consideraciones generales del REGLAMENTO OFICIAL DEL JUEGO DE PATO.
En todos los tiempos, el hombre ha buscado en los juegos y ejercicios al aire libre, entretenerse y demostrar su agilidad, destreza o fuerza, satisfaciendo al cuerpo y al espíritu.
Así aparecieron los distintos deportes, originarios de diversos países del mundo.
El juego consistía en arrojar un pato hacia arriba y liberar dos grupos de jinetes que se atropellaban para capturarlo como fuera, y llevarlo, . Los jugadores, entonces, se pasaban el pato unos a otros lanzándolo o golpeándolo, para finalmente lograr encestarlo en una red. En ocasiones el pato se colocaba dentro de una cesta y con ella se jugaba.
El objetivo del juego era anotar la mayor cantidad de puntos pasando el pato a través del aro de los oponentes.
Es un entretenimiento que denotaba cierta crueldad en los participantes, pues comenzó utilizándose un pato verdadero vivo.
Por suerte, con el avance cultural y la protección a todos los seres vivos, se convirtió en una práctica con reglas que lo moderan, y con una pelota con 6 asas, que reemplaza al pobre animal.
En la actualidad sí, quienes lo juegan, pueden divertirse sin perjudicar a otro ser vivo.
Como las características iniciales del juego cayeron en desuso, por su peligrosidad, luego fue reglamentado de forma que se pudiera competir sanamente: y se estableció una cancha rectangular de 220 metros de largo por 90 metros de ancho, como medidas máximas. En el centro se trazan dos líneas de 6 metros por 4 metros de separación, para marcar la posición inicial de los jugadores en el juego. Los arcos se colocaban en la mitad de las cabeceras, realizados en hierro con parantes acolchados, con un diámetro de un metro, y con una red de 1,40 metros de profundidad.
Lo que antes era un pato ahora es una pelota de cuero blanco, con cámara de goma, y con seis asas de cuero, con un diámetro de 40 centímetros de asa a asa, con un peso total de 1.250 gramos.
El pato moderno tiene parecidos con el polo: las dimensiones de la cancha son relativamente similares, los equipos constan de cuatro jinetes, y el juego se divide en períodos cortos de gran intensidad (si bien en pato no se usa el vocablo chukker para designar cada tiempo). En pato, cada partido consta de hasta seis “tiempos” de 8 minutos cada uno, separados por entretiempos de 5 minutos.
El pato debe ser recogido y lanzado con la mano derecha.
Los jugadores de ambos equipos tienen derecho a recoger el pato cuando éste se halla en el suelo, lo que exige un gran dominio del caballo y una gran fortaleza física. Quien se hace con el pato puede pasarlo a un compañero (“cachetear”) o cabalgar rumbo al aro. Durante la cabalgada, se deben respetar ciertas reglas destinadas a evitar accidentes y preservar la competitividad. Notablemente, existe la obligación de asir el pato con la mano derecha y extender el brazo derecho; el pato es así “ofrecido” al rival, que puede intentar asir el pato y robarlo mediante la “cinchada” (el no “ofrecer” es una infracción llamada “negada”).
La cinchada es el elemento característico del pato, y el más apasionante. Dos jinetes cabalgan a plena velocidad tomando el pato de un asa cada uno; mediante tirones limpios, intentan hacerse con el pato. Nótese que quien “ofrece” siempre cincha con su mano derecha; la mano que no cincha debe tener las riendas. Durante la cinchada está prohibido apoyarse en la silla.
El pato requiere un caballo entrenado y una gran agilidad por parte del jinete para recoger, cinchar, cachetear y convertir.
Juegos similares
El pato tiene como pariente más cercano a un antiguo juego persa, el buzkashi, practicado aún hoy en Afganistán, donde la prenda del juego es un carnero faenado al que se le han cortado la cabeza y las extremidades.
En distintos lugares de Europa donde se practica polo, se realizan a veces competencias de horseball, un juego que resulta ser la adaptación del pato argentino introducido en Francia en los años 1930 por el capitán Clave. Este último modifica las reglas del pato e inventa el horseball.