Cuando cayó el Imperio Romano, a fines del siglo IV, el mundo sufrió bajo el mando de civilizaciones menos educadas, el juego
retrocedió a épocas anteriores, porque los juegos elaborados quedaron para la realeza, y sólo en China continuaron evolucionando
por la invención del papel.
Las clases pobres siguieron entreteniéndose con los dados, porque costaban poco y se trasportaban fácilmente, y los juegos olímpicos se cambiaron por luchas de gallos y otras apuestas más sencillas, como ver de que cara caía un cuchillo o una moneda cuando se tiraba.
Las primeras barajas de cartas aparecieron en China en el siglo X,
pasando rápidamente a la India, a Oriente y luego a Europa.
Hacia finales del siglo XIV, los mazos de cartas hechos a mano, comenzaron a reemplazar a los dados, y se crearon las primeras leyes de juego para organizar los hábitos de la población.
Con la invención de la imprenta en 1440 las barajas se fabricaron en gran cantidad, y surgieron las primeras loterías gubernamentales, creadas para recaudar impuestos.
Cuando las condiciones de vida mejoraron con la caída del régimen feudal, también lo hicieron las apuestas por diversión.